A 80 años de su llegada al país.
Gestionada por el investigador Abraham Saldaña, y con el apoyo del museo aeronáutico, el 1 de julio se llevó a efecto la conmemoración de la llegada a nuestro país de los aviones de caza Republic P-47D.
Dentro de los asistentes invitados a este significativo evento, se encontraba el Capitán de Bandada (R) Miguel Pérez de Castro Valenzuela, ex piloto de estas aeronaves quien realizó una completa reseña histórica de la operación de estos cazas en la Fuerza Aérea de Chile.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS:
Los antecedentes históricos indican que la primera aeronave de este tipo en arribar a nuestro país, fue traída en vuelo desde Panamá a finales de febrero de 1946, por el Teniente Coronel A. C. Benjamín S. Preston.
La presentación en público de esta aeronave, se remonta a principios de mayo de 1946, cuando el Primer Miembro de la Misión Aérea Norteamericana en Chile, Capitán A. C. Royce W. Priest, realizó demostraciones acrobáticas en un caza P-47D, durante la realización de un festival aéreo en Los Cerrillos los días 4 y 5 de mayo.
Al año siguiente, la Fuerza Aérea de Chile incorporó a sus inventarios la primera partida de cazas P-47D, que en número de doce (N° 750 al 761), pasaron a formar desde noviembre de 1947 una escuadrilla de caza dentro del Grupo N° 2 asentado en Quintero. Con posterioridad estas aeronaves fueron encuadradas en el Grupo N° 5 de Caza (Quintero), para finalmente terminar sus operaciones en el Grupo N° 11 (Quintero), unidad que los retiró del servicio en 1958.
Una segunda partida de este tipo de aeronaves de combate, se verificó el 22 de agosto de 1953, ocasión en la que fueron incorporados otros diecisiete cazas de este tipo.
Finalmente, diremos que el legado del arribo de estos cazas P-47D a nuestro país, a pesar de que nunca pudieron operar a plena capacidad debido a las características de nuestras pistas, a problemas en la inyección de agua en los turbo compresores, y a la continua falla en los sistemas de escape de gases, significó para sus pilotos una gran experiencia en aeronaves de caza modernos, lo que gravitó en un conocimiento único de esta especialidad, que a la postre permitió operar con más seguridad los primeros jet DH-115 Vampire, y posteriormente el binomio F-80/T-33.