La campaña “Alas para Chile”, fue una propuesta del Capitán de Bandada Enrique Flores Álvarez, quien, tras recorrer las distintas filiales del Club Aéreo de Chile, constató que la aviación civil de nuestro país sufría problemas relacionados principalmente con la antigüedad del material de vuelo disponoble.
En esa época, los clubes aéreos operaban principalmente con biplanos De Havilland DH-60 Gipsy Moth, que para entonces ya estaban obsoletos y sin repuestos, por lo que se había iniciado un progresivo receso en la actividad aérea.
En 1941, el presidente del Club Aéreo de Chile, el Comandante de Grupo, Óscar Herreros Walker y el Capitán de Bandada, Enrique Flores Álvarez, dieron cuenta de la situación a las autoridades y solicitaron a la CORFO un crédito para renovar la flota, pero esta solicitud no dio frutos.
Así también lo hizo la posterior directiva del Club, liderada por el Comandante de Escuadrilla, Arturo Meneses Kingsley, igualmente sin resultados.
Finalmente, fue el Capitán Flores quien propuso realizar una colecta nacional, denominada inicialmente “Colecta O´Higgins”, ya que se realizaría el 20 de agosto de 1941 para el natalicio del General Bernardo O´Higgins, pero que finalmente se llamó “Colecta Alas para Chile”, por idea del director del Club Aéreo de Chile, Antonio Marín.
Aceptado el proyecto, se encargó a los socios Sergio Valdovinos (secretario del Presidente Pedro Aguirre Cerda) y Eugenio Covacevic (abogado secretario de la Presidencia de la República), que expusieran la idea ante el Presidente Pedro Aguirre Cerda, quien la aprobó inmediatamente.
La campaña se difundió por todo el país, se repartieron volantes, tanto por aire como por tierra, se arreglaron vitrinas con motivos aeronáuticos y se emitieron avisos radiales.
También se llamó a poetas y compositores con el fin de crear el himno de la Aviación Civil, donde, Rolando Ahumada y Juan Aravena resultaron ganadores con el himno “Alas de Paz”.
Además, hubo una campaña denominada “Cruzada de Catavientos”, destinada a aumentar las canchas para aterrizajes: todo un esfuerzo en el que participaron la Dirección de Aeronáutica, el Club Aéreo de Santiago, la Fuerza Aérea de Chile y miles de chilenos encabezados por el Presidente Aguirre Cerda.
EL VUELO A LA MONEDA
Ese 20 de agosto de 1941, se llevó a cabo la mencionada colecta y para dar inicio al acto se autorizó el aterrizaje de un avión Piper J-4 Cub Coupe de color rojo, en plena avenida Bulnes, frente al Palacio de La Moneda.
La aeronave despegó desde Los Cerrillos, bajo el mando del Capitán Enrique Flores Álvarez acompañado por Sergio Valdovinos, quienes cumplieron de manera satisfactoria dicha proeza.
La recaudación total de la campaña fue de alrededor de 4 millones 500 mil pesos que fueron puestos a disposición de la Fuerza Aérea de Chile, que determinó invertir en la creación de escuelas civiles de aviación, la adquisición de 30 aviones Aeronca L-3B, los que llegaron por vía marítima a Chile el año 1943.
Además, se consideró la compra de 89 aviones Fairchild (principalmente modelos PT-19, y algunos PT-26), que se adquirieron en 1945.
Sin duda, dichas aeronaves dieron un gran impulso para formar nuevos clubes aéreos y mejorar los que ya existían.
En la actualidad, el Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio, conserva en perfectas condiciones ejemplares de los aviones Aeronca L-3B y Fairchild PT-19.