53/24- HIJO DE PRÓCER AERONÁUTICO VISITÓ EL MUSEO.

El pasado sábado 4 de mayo recibimos la visita de don Ricardo Ojeda Reyes, hijo del Sargento aviador José del Carmen Ojeda Pacheco, destacado prócer de la aviación militar chilena. Don Ricardo estuvo acompañado de su señora esposa y de su hija.

RESEÑA DE DON JOSÉ DEL CARMEN OJEDA PACHECO:

Alumno distinguido de la antigua Escuela de Suboficiales de San Bernardo, egresó con las primeras antigüedades del establecimiento y a fines de 1915, con el grado de Cabo Primero, fue destinado al Regimiento “Llanquihue” de Puerto Montt.

Ascendido a Sargento 2°, en abril de 1916, se presentó a la Escuela de Aeronáutica Militar de El Bosque, para rendir examen de admisión, a objeto de integrar el 4° curso de aviación.

Aprobado en el examen, dio evidentes demostraciones de su capacidad, tanto en la instrucción teórica como en la práctica, logrando destacarse entre sus compañeros de curso, por lo que fue designado entre los primeros para rendir las pruebas reglamentarias exigidas por los “Brevet de Piloto y Piloto Militar”, cuya prueba final la realizó satisfactoriamente el 30 de noviembre de 1917.

Con la formación de la Primera Compañía de Aviación, en julio de 1918 y debido nuevamente a sus sobresalientes dotes de aviador, la superioridad del servicio solicitó su traslado a esta nueva unidad aérea.

PROEZAS REALIZADAS:

El 7 de julio de 1918, Ojeda ejecutó un espectacular vuelo: debido a un cerrado viraje, el avión Magallanes que piloteaba se invirtió a 800 metros de altura, por haberse quebrado la campana de control que poseía, aterrizando en esta posición y saliendo milagrosamente con vida, tras haberse posado (el avión) encima de una acequia que servía de riego a la cancha; resultado: fractura de clavícula y costillas. Este vuelo fue difundido en toda Sudamérica y no se conoce de otro vuelo parecido donde haya salido con vida el piloto.

El segundo vuelo de importancia lo realizó el 8 de agosto de 1919, cuando recibió la orden de comprobar el techo máximo del Bristol N° 4993. En poco más de una hora, ascendió a 6.500 metros, experimentando molestias (cansancio y sueño) causadas por la falta de oxígeno, pero, deseando cumplir estrictamente la orden recibida y alcanzar un triunfo para la aviación militar, continuó ascendiendo, hasta llegar a 7.188 metros, conquistando con tan valioso esfuerzo, el récord Sudamericano de altura.

Iniciando el descenso, se desprendió la hélice del avión cuando se encontraba a 6.000 metros sobre la Cordillera Andina, ocasionando daños de consideración al aparato, con evidente peligro para la vida del piloto, quien salvó gracias a su habilidad, considerando que el motor se sostenía solamente de un perno.

Ojeda debió ser sacado del avión presentando hipotermia y trasladado rápidamente a la enfermería de la Escuela, donde le realizaron diversas atenciones. Esta hazaña tuvo resonancia incluso en el viejo mundo, recibiendo innumerables felicitaciones la aviación militar y su valiente autor.

Entre otros importantes hitos realizados por este insigne piloto, el año 1921 a bordo del avión Morane Saulnier, ejecutó “diez” looping continuados, prueba acrobática que no se había realizado en Chile, ni aún por los integrantes de la misión inglesa que dirigía el Mayor Scott en esa época.